El 8 de noviembre de 2023, Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, presentó ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) los argumentos de su país sobre la disputa territorial del Esequibo, un territorio rico en recursos naturales que Venezuela reclama como propio. La audiencia se llevó a cabo en La Haya, donde Rodríguez defendió la posición venezolana frente a las reclamaciones de Guyana, basándose en el Acuerdo de Ginebra de 1966.
Durante su intervención, Rodríguez subrayó que Venezuela no reconoce la jurisdicción de la CIJ sobre este caso, insistiendo en que el Acuerdo de Ginebra es el único marco válido para resolver la controversia. “Venezuela no aceptará decisiones que violen su soberanía”, afirmó Rodríguez. Este acuerdo fue firmado para facilitar una solución pacífica a la disputa, pero Guyana ha insistido en llevar el caso ante la CIJ.
Esta disputa por el Esequibo se remonta al Laudo Arbitral de 1899, que otorgó el territorio a Gran Bretaña. Venezuela considera este fallo nulo e írrito, argumentando que fue manipulado y que no reflejó adecuadamente los derechos territoriales venezolanos. Rodríguez destacó: “El pueblo venezolano tiene un derecho histórico sobre el Esequibo que no puede ser ignorado”.
La audiencia se produjo en un contexto de tensiones crecientes entre ambos países, exacerbadas por el descubrimiento de yacimientos petroleros en la región. En diciembre de 2023, Venezuela celebró un referendo consultivo donde más del 95% de los votantes apoyaron la anexión del Esequibo al territorio nacional. Este referendo fue visto por muchos como una maniobra política del gobierno para consolidar su posición interna antes de las elecciones presidenciales programadas para julio de 2024.
Rodríguez también criticó a Guyana por otorgar concesiones petroleras en áreas marítimas en disputa, calificando estas acciones como ilegales y contrarias al derecho internacional. “Guyana actúa en contra del derecho al explotar recursos en áreas pendientes por delimitar”, señaló durante su presentación.
Debido a esta situación la respuesta internacional ha sido variada. Algunos países han expresado su apoyo a Venezuela en su búsqueda de una solución negociada, mientras otros han respaldado a Guyana y han llamado a ambas naciones a respetar el fallo eventual de la CIJ. La comunidad internacional observa con atención los desarrollos en torno al Esequibo, preocupada por las posibles repercusiones regionales.
La CIJ ahora debe deliberar sobre los argumentos presentados por ambas partes. La decisión final tendrá implicaciones significativas para las relaciones entre Venezuela y Guyana y podría influir en la estabilidad política y económica de la región.
