emb_guyana
Independencia para Siempre PDF Imprimir E-mail

 

El 19 de abril de 1.810 Venezuela lanzó el grito precursor de la independencia de nuestra América. Fue un día hermoso que llenó de gloria al pueblo venezolano. Ese día, hace 200 años, se inició la lucha que nos permitió declararnos libres e independientes para fundar una república.

Aquel 19 de abril de 1.810, el Cabildo de Caracas con el apoyo del pueblo que salió a la calle, miembros de las fuerzas armadas, representantes del clero, intelectuales y distintos sectores de la sociedad caraqueña destituyó al Gobernador y Capitán General de Venezuela y a los altos funcionarios españoles e instaló una Junta Suprema de Gobierno que permitió la transición a un nuevo orden institucional. Estos sucesos adquirieron un contenido profundamente revolucionario, abrieron un proceso que unificó a las Provincias de Venezuela y se desató una sublevación política y social contra la dominación del imperio español.

Venezuela se convierte así en el segundo país de América Latina en declarar su independencia. Ya lo había hecho Haiti en 1.804, después de una larga lucha emancipadora bajo el liderazgo de Francois Dominique Toussaint-Louverture y posteriormente de Jean Jacques Dessalines.

Bolívar con una clara visión de la trascendencia social y política de estos sucesos plantea la incorporación de los excluidos para darle sentido popular a la lucha, el envío de Misiones Diplomáticas al exterior para concitar apoyos de diferentes países, la libertad del comercio exterior, la abolición del tributo de los indígenas, la prohibición del tráfico de esclavos, la creación de la Sociedad Patriótica como organización revolucionaria, la creación de un Congreso donde estuviesen representadas las Provincias Unidas de Venezuela con la tarea inmediata de declarar la Independencia absoluta de Venezuela.

Un año más tarde, el 5 de julio de 1.811, luego de profundas discusiones, y con la fuerza del movimiento revolucionario, el Congreso logra un acuerdo de la mayoría de las Provincias Unidas de Venezuela para firmar el Acta de Declaración de la Independencia, por esta razón también el año que viene estaremos celebrando el bicentenario de este hecho histórico.

Este movimiento revolucionario comenzó con la insurrección de los negros y mestizos de la serranía de Coro en el año 1.795. Rebelión que estuvo dirigida por José Leonardo Chirino, un zambo libre, que conoció de cerca la rebelión popular que había estallado en Haiti. Este movimiento planteaba el establecimiento de una república, la abolición de la esclavitud y la eliminación de los tributos pagados por los indígenas. José Leonardo Chirino fracasó, fue condenado a la horca y posteriormente le cortaron la cabeza y las manos para exhibirlas en la vía pública como mecanismo para sembrar temor en la población.

Dos años mas tarde, en 1797, se desarrolla un movimiento en La Guaira y en Caracas conocido como la Conspiración de Manuel Gual y José María España cuyo propósito era declarar la Independencia de Venezuela, fundar la república y proclamar los derechos del Hombre y la restitución de la libertad al pueblo Americano. Este movimiento también fracasa y sus dirigentes se refugian en la isla de Trinidad donde encuentran apoyo para seguir organizando la lucha.

En 1.806, Francisco de Miranda emprendió la expedición libertadora de Venezuela que sale desde Nueva York con tres buques y llega a Haiti, Jacmel, donde consigue el apoyo de Alexandre Petión quien le entrega a Miranda la "Espada Libertadora de Haiti" que simboliza la lucha del pueblo para expulsar a los franceses y declarar su independencia. En Haiti se izó y flameó por primera vez la bandera de Venezuela.

En 1.816, diez años mas tarde, Simón Bolívar llega a Haiti, procedente de Jamaica donde había escrito su celebre documento "La Carta de Jamaica". Allí comienza a organizar la liberación de Venezuela con una jornada que se conoce como la "Expedición de los Cayos" para lo cual recibió el apoyo del Presidente Petión quien solo le solicitó a Bolívar que al liberar a Venezuela del yugo español, inmediatamente, decretara la libertad de los esclavos.

Por esta razón, ese glorioso pueblo de Haiti, hoy devastado por un desastre natural y años de saqueo y sometimiento, está en el corazón de la independencia de Venezuela y América latina.

Hoy podemos afirmar que la Declaración de Independencia del 19 de abril de 1810 es el comienzo de un proceso político y social que aún está vigente, que no está concluido y tenemos la obligación histórica de culminarlo. Ese grito de rebeldía se ha convertido en un eco que resuena en la memoria colectiva de toda América Latina.

Hoy, los pueblos de América Latina y El Caribe protagonizan una ofensiva histórica, como lo hicieran hace 200 años, en una hermosa jornada libertaria, de autoafirmación y ruptura con las estructuras hegemónicas para derrotar al neoliberalismo, al colonialismo cultural y dar paso a la construcción de un mundo donde todos podamos vivir con dignidad. Son tiempos de cambio y transformación social que anteponen la Soberanía y la Integración de los pueblos como principios irrenunciables.

Hoy reivindicamos la vigencia del pensamiento de Simón Bolívar quien condujo la independencia de 5 naciones, alentó la participación social de los excluidos como verdadera voz del pueblo, luchó hasta lograr la liberación de los esclavos y convocó a la integración de los pueblos con la conformación de la Patria Grande de América por la que luchó durante toda su vida.

En el Bicentenario de nuestra independencia reafirmamos ante el mundo nuestra perseverancia estratégica en la construcción de un mundo pluripolar e impulsamos la diversificación de las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales para la creación de nuevos bloques de poder como alternativa para quebrar la hegemonía del imperialismo y alcanzar la justicia social, la solidaridad humana, la paz social mediante el dialogo fraterno entre los pueblos.

Consecuentes con este planteamiento impulsamos la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América / Tratado de Comercio de los Pueblos =ALBA-TCP= como un espacio geopolítico para la integración de los pueblos y gobiernos que entienden que América latina y El Caribe conforman una Gran Nación, la Patria Grande que Bolívar soñó.

"El ALBA se sustenta en los principios de solidaridad, cooperación genuina y complementariedad entre nuestros países, en el aprovechamiento racional y en función del bienestar de nuestros pueblos, de sus recursos naturales –incluido su potencial energético- en la formación integral e intensiva del capital humano que requiere nuestro desarrollo y en atención a las necesidades y aspiraciones de nuestros hombres y mujeres".

El ALBA es el resultado de la lucha de los pueblos y se expresa como "un poder emergente que le está dando vida a un nuevo proyecto histórico y construyendo, desde la base, el camino hacía nuestra definitiva independencia".

Este nuevo modelo de integración impulsado por la Revolución Bolivariana abrió paso a la creación de PETROCARIBE concebido como un Acuerdo de Cooperación Energética con el propósito de enfrentar las asimetrías en el acceso a los recursos energéticos con el establecimiento de un nuevo esquema de intercambio favorable, equitativo y justo entre los países de la región caribeña.

PETROCARIBE como organismo multilateral es más que un acuerdo de suministro con facilidades de pago para los países más pobres. Su contenido social ha facilitado la ejecución de proyectos en las áreas de salud, educación, vivienda, vialidad, deporte, turismo y agricultura a través del Fondo ALBA-Caribe, creado con recursos de PETROCARIBE para el financiamiento de programas sociales y económicos

La Revolución Bolivariana se ha convertido en el camino para alcanzar nuestra independencia definitiva y concluir el proceso que se inició hace 200 años. Hemos avanzado en la recuperación de nuestras industrias estratégicas como las telecomunicaciones, petróleo, electricidad, siderúrgica, agroalimentaria, energía hidroeléctrica, etc. Nos proponemos estructurar una política económica plenamente Soberana que nos permita construir unas relaciones internacionales basadas en la solidaridad de los pueblos para una integración complementaria.

Estas decisiones tienen el propósito supremo de colocar en manos del pueblo la soberanía económica como derecho irrenunciable. Poner en manos del pueblo los medios de producción para abrir paso a un nuevo modelo productivo que coloca las necesidades humanas por encima de la explotación y la ganancia como objetivo fundamental del capital. Se trata de convertir el trabajo en una relación social que genera riqueza para la satisfacción de las necesidades humanas.

En Venezuela estamos construyendo un nuevo modelo económico, social, político y cultural que se conoce como Socialismo del Siglo XXI y se traduce en políticas públicas que garantizan una justa distribución de la riqueza, bienes y servicios. Garantía de acceso a la salud, a la vivienda, a la educación (preescolar, primaria, secundaria y universitaria) totalmente gratuita, a la alimentación y el trabajo dignamente remunerado.

El Socialismo del Siglo XXI ha convertido al pueblo en protagonista de su propio destino con la construcción del Poder Popular, tal como lo consagra la Constitución Bolivariana, a través de los Consejos Comunales como mecanismo de participación directa y activa de la población en los asuntos públicos, logrando así la inclusión social de aquellos sectores sociales que han sido históricamente excluidos.

Hoy, cuando nos disponemos a celebrar el Bicentenario de la Independencia de nuestra América. Queremos ratificar que, para el pueblo venezolano, la lucha por la emancipación es un proceso que no está concluido y la construcción del Socialismo del Siglo XXI es el camino para consolidad la definitiva Independencia de Venezuela.

 

INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA, VIVIREMOS Y VENCEREMOS

 

 

 
Ver contenido por hits : 681993

Otras Noticias

lineas de chavez

unasur-logo

alba

boton petrocaribe copia

Boton Caricom copia

correo.del.orinoco